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En esta sección encontrará toda la información sobre la compañía, también dispone de la información sobre las producciones, así como una galería fotográfica.
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Ballet Imperial Ruso
Teatro Compac Gran Vía. Del 30 de junio al 1 de agosto de 2010
TÍTULOS: CARMINA BURANA
Estreno 26 de mayo de 2005
Música: Carl Orff
Coreografía: Maya Murdmaa (Estonia)
Diseño del Decorado Andrey Zlobin
Vestuario Anna Ipatieva
I. PRIMO VERE
Primavera – Elena Colesnichenko
Joven – Alexander Volkov
II. IN TABERNA
Estudiante – Alexander Alikin, Nikolay Kalabin
Borracho – Alexey Gerasimov
Ángel Ekaterina Tikanova(8, 10, 12-19’00, 13 de julio)
Yulia Golovina (9, 11, 12-22’30 de julio)
III. COUR d’AMOURS
La Joven
Yara Araptanova (8, 10, 12-19’00, 13 de julio)
Maria Sokolnikova (9, 11, 12-22’30 de julio)
El Joven
Alexander Volkov
(Duración 45 minutos)
La brillante cantata escénica "Carmina Burana" de Karl Orff, que desde su estreno en 1937 en Frankfurt ha paseado triunfalmente por todos los escenarios del mundo, empezó su nueva vida en versión coreográfica de Maya Murdmaa (Estonia), creada para el Ballet Imperial Ruso y estrenada en el escenario del Teatro Novaya Ópera de Moscú, en mayo de 2005.
En los siglos XII y XIII era frecuente encontrar por los caminos de Europa a lo que se ha dado en llamar “escolásticos errantes”. Algunos eran monjes escapados de sus conventos, otros amanuenses sin trabajo. Obligados a guarecerse en las tabernas a lo largo de su ruta, encontraban allí algunas lecciones extra-curriculares. Fascinados en esa vida libre, libertina e incierta, no pocos olvidaron su misión, no volvieron jamás a su lugar de origen ni llegaron tampoco a su meta primitiva.
Para ganarse el pan de cada día y, sobre todo, el vino de cada noche, componían poemas dedicados -a cambio de una remuneración adecuada- al señor feudal del castillo más próximo o al obispo de la catedral más cercana.
Pretendían estar organizados en una singular liga, “Orden de los Vagabundos”, y tenían por Santo Patrono al mítico San Gólias que, más que pertenecer al Santoral, parecía ser fruto de la imaginación de un Rabelais. Diversos Concilios amonestaron a estos “Goliardos” por sus sacrílegas canciones.
Pero como éstas fueron compuestas en latín, traspasaban las fronteras. Sólo cuando la Iglesia por fin logró imponerse y condenarlas, poco a poco dejaron de escucharse y fueron olvidadas.
No obstante, en un monasterio bávaro al pie de los Alpes, monjes benedectinos del Convento Beuren guardaron en sus recónditas bóvedas una recopilación de estos cantos.
Casi seis siglos durmieron esos manuscritos aquí, hasta que en 1847 el investigador J. A. Schmeller decidió publicar esta recopilación de poemas medievales desconocidos. La llamó simplemente “Cantos de Beuren” -el nombre del Convento Benedictino donde los había hallado- y, de acuerdo con el texto latino de los poemas se les dio el título también en esa lengua, no tan muerta para sabios e intelectuales, naciendo así “Carmina Burana”.
Pero para que esta obra alcanzara todo el esplendor que se podía extraer de ella debieron pasar otros noventa años más, hasta que Carl Orff la convirtiera en la brillante Cantata Escénica que todos conocemos, la “Carmina Burana” de Orff que, desde su estreno en Frankfurt en 1937, se ha paseado triunfalmente por todos los escenarios del mundo.
En búsqueda de un tema, en 1935 Orff encontró la edición de la “Carmina Burana” de Schmeller. Ya la miniatura de la primera página, la “Rueda de la Fortuna”, despertó su fantasía teatral: O fortuna velut luna.
La composición fue organizada en base de una consciente elección y dirección de los textos. Según su propia idea poética Orff ordenó la obra en tres partes: 1.”Im Frühling” y “Uf dem Anger”; 2. “In Taberna” y 3. “Cour d’Amours” con “Blanziflor y Helena”; todo encerrado por el poderoso coro de la Fortuna: “Fortuna, imperatrix mundi” que es el símbolo espiritual como también escénico de esta cantata dramática.
La particularidad de la música para “Carmina Burana” Orff mismo la describió de la siguiente manera: “Un singular característico estilístico de la música de la “Carmina Burana” es una arquitectura estática. No presenta ningún desarrollo en la estructura estrófica”.
La expresión musical, una vez definida, queda igual en todas sus repeticiones, partiendo de un fundamento que desde el principio incluye la instrumentación. Su fuerza repetitiva y su efecto se basan en el conciso estilo de expresión”.
Carl Orff: Un dechado de la sociabilidad y vitalidad y plenitud de vida. Como vivió y espiritualizó sus monodias y melismas, recitativos y lamentaciones, aquí se da a conocer el origen de lo original, el mimus en desenvolvimiento. Alegría se encuentra con tristeza, al oráculo sigue el antropomorfismo en el juego. “Carmina Burana”, es una cantata profana para solistas, coro y orquesta, estrenada en Frankfurt el 8 de junio de 1937, basada en textos procedentes de una colección de cantos en bajo latín y alemán medieval.
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