Ballets y religión, dedicado a la Semana Santa

¿Puede una iglesia convertirse en escenario de ballet? ¿Puede la danza acercarnos a lo divino —o al menos a los grandes mitos de la tradición religiosa? En Tatiana Solovieva Producciones hemos trabajado con todo un abanico de espectáculos desde hace más de 35 años. Hoy, aprovechando esta Semana Santa, compartiremos varios ballets con los que hemos trabajado que han entrelazado la danza con la espiritualidad.

La Creación del Mundo, ballet de Kasátkina y Vasiliov con música de Andréi Petrov

Un encargo extraño: un ballet sobre el final de la vida de Jesús representado en iglesias

Nos resultó muy sorprendente que en 1999 la Comunidad de Madrid nos encargara un ballet para ser interpretado dentro de iglesias, en plena Semana Santa. Nosotros sabíamos que las tradiciones católica y ortodoxa siempre habían mirado con desconfianza a la danza, especialmente en los espacios sagrados, donde estaba expresamente prohibida. Pero vimos que los tiempos habían cambiado.

La compañía elegida fue la italiana Terra Nova, dirigida por Luca Bruni con sede en Umbría (Italia). Su plástica era moderna y muy expresiva. El espectáculo abordaba los últimos momentos de la vida de Jesús: la Pasión, la Crucifixión y la Resurrección. Ver a Cristo danzar con su cruz, en el interior de un templo, era una imagen difícil de asimilar. Y, sin embargo, las iglesias se llenaron. El público respondió mejor de lo esperado.

La Creación del Mundo: el ballet prohibido de Kasátkina y Vasiliev

En abril de 2008, los madrileños pudieron ver por fin uno de los ballets más singulares del siglo XX: La Creación del Mundo, con coreografía de Natalia Kasátkina y Vladímir Vasiliev para el Ballet Clásico de Moscú, sobre música de Andréi Petrov.

La Creación del Mundo es, según sus propios creadores, la obra más personal de Kasatkina y Vasiliev: libreto, coreografía y dirección escénica son enteramente suyos. La música de Petrov mezcla clásico, pop, jazz… una combinación que encaja perfectamente con el tono del espectáculo: irónico, divertido y lírico a la vez. En palabras de Natalia Kasatkina, se trata de "una visión particular e irónica de la Biblia".

El estreno fue en 1971 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo, con un reparto de estrellas: Irina Kolpakova, Yuri Soloviev, Valery Panov y, en el papel de Adán, un joven Mijaíl Baríshnikov. Baríshnikov en principio no quería actuar porque tenía una pierna escayolada tras una caída. Cuando se recuperó, Baríshnikov tuvo que ensayar hasta altas horas de la noche para prepararse el papel.

Baríshnikov (Adán) e Irina Kolpakova (Eva)

La relación de las autoridades soviéticas con el ballet fue tormentosa al principio. Los dirigentes políticos intentaron prohibir el espectáculo con acusaciones variopintas: la capa de la demonio recordaba a la bandera de la URSS, la mancha en el sol parecía una estrella sionista, y hasta los ángulos de 30 grados que formaban los pequeños angelitos con el cuerpo resultaban sospechosos. Solo el éxito masivo en cuanto al público salvó la obra. Además, el hecho de que el solista principal de la obra, Baríshnikov, emigrara a Estados Unidos volvió a ponerla en el punto de mira: las autoridades prohibieron la publicidad del espectáculo. Sin embargo, el espectáculo fue muy querido por el público y se ha representado en multitud de ciudades por todo el planeta.

En este enlace puede leer un detallado artículo sobre las actuaciones que organizamos para este ballet en Madrid.

Bolero de Ravel, en la versión de Gediminas Tarandá

Sin duda, en el Bolero de Ravel encontramos una fuerte carga espiritual. La versión más famosa es de Morís Bezar, pero nosotros hemos traído muchas veces la versión de Gediminas Tarandá y Androsov, que es increíble. Trata sobre un rito ceremonial con sacertotes y sacerdotisas en ascenso hasta estados superiores del alma.

Rasputín en los teatros españoles (2006)

En 2006, el Ballet Nacional de Rusia Vozrozhdenie traía a España uno de sus últimos estrenos: Rasputín, con coreografía de Georgi Kofrun y música de Vladímir Kachesov, apoyado artísticamente por Maya Plisétskaya. Un espectáculo grandioso, de gran formato y muy difícil de interpretar, con un reparto de altísimo nivel, con muchos Artistas de Honor de Rusia y de Ucrania:

Rasputín Faruck Ruzimatov / Aidar Akhmetov

Zar Nicolás II Yuri Vyskubenko

Zarina Alexandra Fiodorovna Lidia Krivonosova

Zarevich Alekséi Yasha Dikusar

El Ángel Anastasia Tretiakova

Planeamos una gira de 20 funciones. Pero solo cuatro teatros se atrevieron a acoger este espectáculo: el Teatro Valdés de Avilés, el Teatro de Barakaldo, el Teatro Principal de Alicante y el Teatro Mira de Pozuelo. En el resto, la respuesta fue siempre la misma: “mejor El Cascanueces o El lago de los cisnes”. Un título importante y valiente, arrinconado por el peso de lo comercial.

El ballet que nunca pudo venir a España: Leyendas Bíblicas

Entre todos los proyectos que no pudimos compartir con España, el que más nos dolió fue el ballet Leyendas bíblicas, creado por Dmitri Briántzev para el Teatro Musical Stanislavski de Moscú. El espectáculo reunía dos obras: Shulammite (estrenada en 1997, con música de Valeria Besedina) y Salomé (estrenada en 1998, con música de Peter Gabriel).

El decorado era un espectáculo en sí mismo: cascadas de agua reales de un lado, estructuras que elevaban una enorme bañera llena de sangre del otro. Un ballet de altísimo nivel coreográfico, emocionalmente intenso y visualmente impactante. Salomé, además, estaba dedicada a Maya Plisetskaya, que en su época se había quejado de que no le permitían mostrar erotismo en su ballet Carmen. El coste de trasladarlo hizo imposible la gira. Una lástima.

Una horrorosa mezcla de sexo, sangre y religión —así describía el propio Briántzev su obra

Lo sagrado en los ballets más clásicos: El Cascanueces, Giselle, La bella durmiente…

En algunos de los ballets más clásicos encontramos algunas menciones y referencias a la temática religiosa, pero realmente no está presente de una manera explícita.

El Cascanueces, aunque transcurra en una fiesta de Nochebuena, no tiene contenido religioso explícito. Sin embargo, en las producciones del Ballet Imperial Ruso, del Ballet de San Petersburgo y del Ballet Clásico Internacional, el segundo acto se abre con una pequeña danza de ocho angelitos (niños de escuelas de danza locales) conduciendo a los protagonistas hacia un palacio mágico. La idea y coreografía original fue de Gediminas Tarandá, director del Ballet Imperial Ruso y solista del Teatro Bolshoi. Con el tiempo, esta escena creció hasta incluir en algunas versiones hasta 60 niños angelitos en escena.

Todo el segundo acto de Giselle transcurre en un cementerio, eso sí, habitado por una figura mitológica: las willis. Y en Romeo y Julieta encontramos la figura de Fray Lorenzo, el cura que media entre los amantes con tan trágicos resultados. En La bella durmiente se suele hablar del “bautizo” de Aurora, pero en los libretos originales en ruso solo dicen que “el Rey y la Reina celebran el nacimiento de la princesa” en una gran fiesta de palacio. Realmente, no hay un bautizo, solo una fiesta en la que las hadas madrinas bendicen a la recién nacida Aurora.

Fotos: a la izquierda Giselle del Ballet de San Petersburgo de Andréi Batalov (solistas Radamaría Nazarenco y Mikhail Kuznetsov), a la derecha, Romeo y Julieta del Ballet Imperial Ruso.

Nos vemos este verano en Madrid y Barcelona

Os invitamos a disfrutar de El lago de los cisnes del Ballet Clásico Internacional este verano en Madrid y Barcelona, y en navidades en nuestra traducional gira por todo España. Como siempre, contaremos con unos bailarines impecables (con Tatiana y Nicolái Nazarchevici en los papeles solistas), una escenografía impresionante y mucha pasión por compartir con España la belleza del ballet clásico.

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